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Cómo comparar dos oposiciones y decidir cuál preparar: guía paso a paso

Tiempo de lectura: 11 minutos

Cuando ya has reducido tus opciones a dos o tres procesos, puede resultar difícil decidir qué oposición preparar. Una puede ofrecer más plazas, otra tener un temario más asequible y una tercera ofrecer mejores condiciones laborales. Para comparar oposiciones correctamente, primero debes descartar las que no sean viables por sus requisitos, pruebas o posibles destinos. Después, valora tus posibilidades reales de preparación y acceso y comprueba si las condiciones del puesto encajan con lo que buscas.

En esta guía encontrarás un método para comparar dos oposiciones según sus requisitos, examen, esfuerzo de preparación, plazas, competencia, frecuencia de convocatoria, sueldo, funciones y destinos. El objetivo no es determinar cuál es mejor en general, sino cuál resulta más adecuada para tu situación. Si todavía no sabes qué alternativas tienes, consulta primero nuestra guía sobre cómo elegir una oposición si no sabes por dónde empezar.

Tabla de contenidos

Antes de comparar oposiciones, descarta las opciones inviables

Antes de analizar plazas, sueldos o dificultad, comprueba si realmente puedes presentarte y asumir las condiciones del proceso. Existen tres factores que pueden descartar directamente una oposición:

  • Requisitos de acceso: titulación, nacionalidad, edad, capacidad funcional y otras condiciones establecidas en las bases.
  • Pruebas obligatorias: ejercicios físicos, reconocimientos médicos, permisos de conducción, pruebas orales o conocimientos específicos.
  • Condicionantes territoriales: posibles destinos, necesidad de trasladarte y ámbito geográfico de la convocatoria.

Como referencia general, los cuerpos y escalas del grupo A exigen una titulación universitaria de Grado; el grupo B, el título de Técnico Superior; el subgrupo C1, Bachiller o Técnico; y el C2, Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. No obstante, siempre debes revisar las bases de la convocatoria porque pueden incluir requisitos específicos. En este artículo sobre los grupos y niveles de funcionarios, puedes profundizar en esta temática. 

Si no cumples una condición obligatoria o no puedes asumir una prueba o un posible traslado, esa oposición no debería pasar a la fase de comparación. Así evitarás dedicar tiempo a valorar una opción que no resulta viable.

Los 7 factores que debes comparar antes de elegir una oposición

Una vez descartadas las oposiciones que no son viables, debes comparar las alternativas restantes utilizando siempre los mismos criterios. Fijarte únicamente en el número de plazas, el sueldo o la extensión del temario puede llevarte a una conclusión equivocada.

Estos son los siete factores principales para comparar dos oposiciones:

  1. Formato y dificultad del examen. Comprueba cuántos ejercicios tiene, si son eliminatorios, cómo se penalizan los errores y si incluye pruebas prácticas, físicas u orales.
  2. Distancia respecto a tu nivel actual. Valora qué conocimientos ya tienes y qué materias, capacidades o tipos de ejercicios deberás aprender desde cero.
  3. Tiempo y esfuerzo de preparación. Analiza la extensión y profundidad del programa, las horas semanales que puedes estudiar y el tiempo necesario para alcanzar un nivel competitivo.
  4. Plazas y competencia. Compara el número de plazas junto con los aspirantes, los presentados reales, la dificultad de las pruebas y las notas de corte anteriores.
  5. Frecuencia de las convocatorias. Revisa el histórico para saber si tendrás nuevas oportunidades o si se trata de un proceso irregular o excepcional.
  6. Destinos y movilidad. Comprueba dónde se ofrecen las plazas, cómo se adjudican los destinos iniciales y qué posibilidades existen de trasladarte posteriormente.
  7. Sueldo, funciones y condiciones laborales. Valora la retribución completa, el trabajo que realizarás, los horarios, la carrera profesional y las condiciones asociadas al puesto.

No todos los factores tienen la misma importancia

El peso de cada criterio dependerá de tu situación. Si no puedes cambiar de residencia, el destino puede ser excluyente. Si trabajas, el tiempo de preparación tendrá más importancia. Si buscas oportunidades recurrentes, deberás priorizar la frecuencia de las convocatorias.

Por eso, antes de comparar, clasifica cada factor según su importancia:

  • Excluyente: si no se cumple, descartas la oposición.
  • Prioritario: influye directamente en tu decisión.
  • Secundario: resulta relevante, pero puedes asumir una opción menos favorable.

El objetivo no es encontrar la oposición que destaque en todos los apartados, sino identificar cuál presenta el mejor equilibrio entre tus posibilidades de conseguir plaza y las condiciones que buscas.

Para reunir datos comparables, consulta las bases y los históricos oficiales. El Buscador de convocatorias de empleo público permite filtrar los procesos por titulación, ámbito geográfico, Administración convocante, número de plazas y tipo de acceso.

 

📊 ¿Quieres saber cuántos aspirantes compiten realmente por cada plaza?

Consulta los datos de participación y descubre las opciones con mejores oportunidades en nuestra guía sobre ratios de las oposiciones del Estado.

 

Plazas y competencia: cómo valorar tus posibilidades reales

El número de plazas es uno de los datos más visibles de una convocatoria, pero no permite calcular por sí solo si una oposición es más fácil o si tendrás más posibilidades de aprobarla.

Para comparar dos oposiciones debes analizar conjuntamente:

  • Plazas de acceso libre.
  • Solicitudes presentadas.
  • Personas admitidas.
  • Aspirantes que finalmente realizan el examen.
  • Dificultad y número de ejercicios.
  • Notas de corte y resultados anteriores.
  • Regularidad de las convocatorias.

Por qué más plazas no siempre significan más posibilidades

Una oposición con 1.000 plazas no tiene por qué ofrecer más oportunidades que otra con 200. La primera puede atraer a muchos más aspirantes, exigir varios ejercicios eliminatorios o presentar una nota de corte más alta.

También debes comprobar que estás comparando plazas equivalentes. No conviene sumar plazas de promoción interna, reserva por discapacidad o procesos de estabilización cuando quieres presentarte por el turno libre.

Por tanto, utiliza el número de plazas como un primer indicador, pero nunca como el único criterio para decidir.

Cómo calcular el ratio de aspirantes por plaza

El ratio se obtiene dividiendo el número de aspirantes entre las plazas convocadas:

Ratio de aspirantes por plaza = número de aspirantes ÷ número de plazas

Por ejemplo, si se presentan 10.000 solicitudes para 500 plazas, el ratio inicial es de 20 solicitudes por plaza.

Sin embargo, este cálculo puede variar según el dato utilizado:

Dato utilizado Qué representa
Solicitudes registradas Personas que han solicitado participar
Aspirantes admitidos Personas que cumplen inicialmente los requisitos
Presentados al examen Competidores que realmente realizan la prueba
Aprobados del primer ejercicio Aspirantes que continúan en el proceso

Cuando sea posible, utiliza el número de presentados al primer ejercicio, ya que refleja mejor la competencia efectiva que las solicitudes registradas.

Qué te dice realmente el ratio

El ratio sirve para medir la presión competitiva, pero no representa una probabilidad exacta de conseguir plaza. Un ratio de 20 aspirantes por plaza no significa necesariamente que tengas un 5 % de posibilidades de aprobar.

Los candidatos no parten del mismo nivel de preparación y una parte de los inscritos no llega a presentarse. Además, las pruebas eliminatorias reducen progresivamente el número de aspirantes.

Un ratio más alto puede resultar asumible cuando:

  • El proceso se convoca con regularidad.
  • El examen encaja con tus capacidades.
  • Ya dominas una parte del programa.
  • Dispones de tiempo suficiente para prepararte.
  • Existe un porcentaje elevado de personas que no se presentan.

Cómo comparar correctamente las plazas de dos oposiciones

Para evitar conclusiones engañosas, revisa al menos las tres últimas convocatorias y anota:

  1. Plazas de acceso libre.
  2. Solicitudes o personas admitidas.
  3. Presentados al primer ejercicio, si se publica el dato.
  4. Número de aspirantes que superaron cada prueba.
  5. Nota de corte o puntuación mínima.
  6. Tiempo transcurrido entre convocatorias.

Las administraciones no siempre publican todos estos datos con el mismo nivel de detalle. Cuando falte información, no sustituyas el dato por una estimación presentada como exacta.

Puedes consultar las plazas y solicitudes de los procesos estatales en la información oficial sobre oposiciones de los cuerpos generales de la Administración del Estado.

 

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Descubre qué procesos cuentan con más plazas, convocatorias frecuentes y mejores perspectivas en nuestra guía sobre las oposiciones con más salidas. ✨

 

Temario y examen: cuánto esfuerzo exige cada oposición

El número de temas puede ayudarte a calcular el volumen inicial de estudio, pero no permite determinar por sí solo la dificultad de una oposición. Dos programas con una extensión parecida pueden exigir esfuerzos muy diferentes según el contenido, la profundidad y el formato de las pruebas.

Para comparar correctamente, debes analizar conjuntamente el temario, el examen y tu punto de partida.

No compares únicamente el número de temas

Un temario más corto no siempre resulta más fácil. Antes de sacar conclusiones, comprueba:

  • La extensión real de cada tema.
  • La complejidad y densidad de la normativa.
  • El nivel de detalle exigido.
  • La frecuencia con la que cambia el programa.
  • La cantidad de legislación que debes memorizar.
  • La existencia de contenidos prácticos, informáticos o especializados.

Una oposición de 20 temas extensos y técnicos puede exigir más preparación que otra de 30 temas breves o parcialmente relacionados con conocimientos que ya dominas.

Analiza cómo es el examen

El tipo de prueba determina cómo tendrás que estudiar y entrenar. Comprueba en las bases:

  • Número de ejercicios y partes.
  • Carácter obligatorio o eliminatorio.
  • Preguntas y tiempo disponible.
  • Penalización de los errores.
  • Nota mínima necesaria.
  • Existencia de supuestos prácticos.
  • Pruebas físicas, psicotécnicas, orales o informáticas.
  • Peso de la fase de concurso, si existe.

No exige la misma preparación un cuestionario teórico que un examen con casos prácticos, una exposición oral o varias pruebas eliminatorias. Tampoco es igual memorizar el contenido que aprender a aplicarlo con rapidez.

Valora la distancia entre tu nivel actual y el exigido

La dificultad también depende de tus conocimientos y capacidades previas. En lugar de preguntarte únicamente qué oposición tiene menos temario, plantéate:

¿Qué distancia existe entre lo que sé hacer ahora?

Por ejemplo, puedes partir con ventaja si:

  • Ya conoces parte de la legislación.
  • Tu formación está relacionada con el programa.
  • Tienes experiencia con cuestionarios tipo test.
  • Dominas las herramientas informáticas exigidas.
  • Estás acostumbrado a resolver supuestos prácticos.
  • Tienes preparación física previa.

Por el contrario, una prueba aparentemente sencilla puede requerir más tiempo si debes adquirir desde cero una habilidad específica.

No obstante, consulta siempre el programa y las pruebas en la convocatoria oficial. Las bases publicadas en el boletín correspondiente son la fuente que determina el contenido exigible y el sistema de selección. Por ejemplo, el BOE recoge el programa y los ejercicios de los cuerpos generales de la Administración del Estado.

La oposición más asequible no es necesariamente la que tiene menos temas, sino aquella en la que puedes alcanzar antes el nivel exigido con el tiempo y los conocimientos de los que partes.

Valora la distancia entre tu nivel actual y el exigido

La dificultad también depende de tus conocimientos y capacidades previas. En lugar de preguntarte únicamente qué oposición tiene menos temario, plantéate:

Frecuencia de convocatorias: cuántas oportunidades tendrás

La frecuencia con la que se convoca una oposición permite valorar tus oportunidades más allá del próximo examen. Un proceso con muchas plazas puede resultar menos conveniente si se convoca de forma excepcional, mientras que otro con menos plazas puede ofrecer más posibilidades acumuladas si mantiene cierta continuidad.

Por eso, no debes fijarte únicamente en la convocatoria abierta actualmente. Revisa el historial de varios años y comprueba si existe un patrón.

¿Por qué importa la regularidad?

La preparación de una oposición puede prolongarse durante meses. Si la fecha del próximo examen está demasiado cerca, quizá no llegues con un nivel suficiente, pero el estudio puede seguir siendo útil si el proceso vuelve a convocarse con regularidad.

Una convocatoria recurrente ofrece varias ventajas:

  • Más oportunidades para conseguir plaza.
  • Posibilidad de aprovechar el temario estudiado.
  • Mayor previsibilidad para planificar la preparación.
  • Acceso a más exámenes oficiales anteriores.
  • Menor dependencia de una única convocatoria.

En cambio, una oposición irregular puede obligarte a mantener la preparación durante más tiempo sin saber cuándo tendrás la siguiente oportunidad.

¿Cómo comprobar la frecuencia de una oposición?

Para valorar su regularidad, revisa al menos los últimos cinco años y anota:

  1. Año de publicación de cada OEP.
  2. Fecha de cada convocatoria.
  3. Número de plazas convocadas.
  4. Fecha de celebración del examen.
  5. Tiempo transcurrido entre procesos.
  6. Existencia de convocatorias acumuladas.

Este análisis permite clasificar la oposición de forma orientativa:

  • Recurrente: presenta convocatorias con cierta continuidad.
  • Irregular: alterna periodos con convocatorias y años sin procesos.
  • Excepcional: responde a una necesidad puntual o no muestra un patrón claro.

No debes interpretar estas categorías como una garantía. Que una oposición se haya convocado varios años no obliga a la Administración a mantener la misma frecuencia ni el mismo número de plazas.

 

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Sueldo, funciones y destinos: valora el puesto que puedes conseguir

Elegir una oposición no consiste únicamente en determinar si puedes aprobarla. También debes comprobar si las funciones, la retribución y los posibles destinos encajan con el trabajo que buscas.

El examen dura unas horas, pero el puesto obtenido puede convertirse en tu profesión durante años. Por eso, las condiciones de la plaza deben formar parte de la comparación desde el principio.

Cómo comparar el sueldo de dos oposiciones

No compares únicamente el sueldo base. La retribución final puede incluir diferentes conceptos:

  • Sueldo base correspondiente al grupo o subgrupo.
  • Complemento de destino.
  • Complemento específico.
  • Trienios por antigüedad.
  • Productividad, cuando corresponda.
  • Pagas extraordinarias.
  • Indemnizaciones u otros complementos asociados al puesto.

Dos funcionarios del mismo subgrupo pueden percibir cantidades diferentes según el nivel del puesto, el organismo, las responsabilidades y el destino.

Para realizar una comparación útil:

  1. Utiliza siempre importes brutos anuales.
  2. Comprueba qué conceptos están incluidos.
  3. Diferencia la retribución inicial de la alcanzable con antigüedad.
  4. Trabaja con rangos cuando el importe dependa del puesto.
  5. Evita presentar complementos variables como cantidades garantizadas.

El Estatuto Básico del Empleado Público regula la estructura general de las retribuciones básicas y complementarias, aunque los importes concretos dependen de la normativa presupuestaria y del puesto adjudicado.

Investiga las funciones reales del puesto

El nombre de un cuerpo no siempre permite entender cómo será el trabajo diario. Antes de elegir, comprueba:

  • Tareas habituales.
  • Nivel de responsabilidad.
  • Atención directa al público.
  • Trabajo administrativo, técnico, físico o asistencial.
  • Horarios, turnos y guardias.
  • Posibilidades de teletrabajo o flexibilidad.
  • Opciones de promoción profesional.

También puede haber diferencias dentro de un mismo cuerpo según el organismo y el puesto adjudicado. Por eso, conviene consultar las funciones generales y, cuando sea posible, relaciones de puestos de trabajo, convocatorias de destinos o testimonios profesionales.

Pregúntate si aceptarías realizar esas funciones aunque la oposición tuviera menos plazas, un temario más largo o un sueldo algo inferior. Conseguir una plaza que no encaja con tus intereses puede convertir una buena decisión académica en una mala elección profesional.

Comprueba dónde podrías obtener destino

El ámbito de la oposición condiciona generalmente la localización de las plazas:

Tipo de proceso Posibles destinos
Estatal Diferentes provincias del territorio nacional
Autonómico Dentro de la comunidad autónoma convocante
Local Ayuntamiento, diputación u otra entidad local
Sectorial Centros, organismos o servicios dependientes de la Administración convocante

En los procesos con destinos repartidos por varias provincias, aprobar no garantiza conseguir plaza cerca de tu residencia. La adjudicación puede depender de la puntuación obtenida, las vacantes disponibles y el orden de preferencia solicitado.

Antes de comenzar la preparación, revisa:

  • Distribución territorial de plazas anteriores.
  • Sistema de elección o adjudicación inicial.
  • Provincias con mayor concentración de vacantes.
  • Tiempo mínimo de permanencia, si existe.
  • Formas posteriores de movilidad.
  • Concursos de traslados o procedimientos aplicables.

Cuándo debe ser el destino un criterio excluyente

Si no puedes cambiar de residencia, asumir desplazamientos o aceptar determinados horarios, el destino no es un criterio secundario: puede convertirse en un factor de descarte.

En ese caso, pueden ajustarse mejor a tu situación las oposiciones autonómicas o locales, aunque debes comprobar su regularidad y el número de plazas. Elegirlas solo porque se desarrollan cerca tampoco garantiza que sean más fáciles o frecuentes. Entonces, ¿qué deberías priorizar al comparar oposiciones?

No existe un criterio que deba ocupar siempre el primer lugar. La prioridad depende de tus límites, tu punto de partida y las condiciones que buscas en el puesto.

Lo más útil es aplicar los factores en este orden:

  1. Descarta lo que no sea viable.
  2. Comprueba qué puedes preparar de forma realista.
  3. Valora tus posibilidades de conseguir plaza.
  4. Compara las condiciones del puesto.

Si tienes poco tiempo para estudiar

Prioriza el tipo de examen, la extensión real del programa y la distancia entre tus conocimientos actuales y el nivel exigido.

Una oposición no resulta compatible con tu situación únicamente porque tenga pocos temas. También debes valorar la profundidad del contenido, los ejercicios prácticos y el tiempo necesario para entrenarlos.

Si quieres conseguir plaza cuanto antes

Da más importancia a la frecuencia de las convocatorias, el número de oportunidades y el nivel que puedes alcanzar con tu tiempo disponible.

Una convocatoria con muchas plazas no siempre es la mejor opción si el examen está demasiado próximo o si el proceso no presenta continuidad.

Si no puedes cambiar de residencia

El destino debe convertirse en uno de los primeros filtros. Comprueba el ámbito territorial, la distribución histórica de las plazas y el sistema de adjudicación.

En este caso, una oposición local o autonómica puede encajar mejor que una estatal, aunque tendrás que valorar también su frecuencia y el número de plazas.

Si buscas una retribución concreta

Compara el sueldo bruto anual completo y no solo la retribución base. Ten en cuenta los complementos, las funciones, los horarios y las responsabilidades asociadas al puesto.

Un salario superior puede implicar un proceso más exigente, mayor responsabilidad, turnos o destinos menos compatibles con tu situación.

Si ya tienes conocimientos relacionados

Valora cuánto contenido puedes aprovechar. Tu formación, experiencia o preparación anterior pueden reducir considerablemente el esfuerzo necesario.

En este caso, una oposición con un programa más extenso puede ser más asequible para ti que otra aparentemente más corta, pero completamente desconocida.

Si dudas entre facilidad y mejores condiciones

Primero comprueba que ambas opciones sean realistas. Después compara el esfuerzo adicional que exige la oposición mejor retribuida con las funciones, el sueldo y la promoción profesional que ofrece.

No tiene sentido elegir únicamente la opción más fácil si el puesto no te interesa. Tampoco conviene escoger la de mejor sueldo si no puedes mantener la preparación necesaria.

En definitiva, la oposición adecuada debe cumplir tres condiciones:

  • Preparable: puedes asumir el temario y las pruebas con tu tiempo.
  • Alcanzable: tienes posibilidades razonables de competir por una plaza.
  • Conveniente: aceptarías sus funciones, retribución y posibles destinos.

Si una alternativa no cumple alguna de estas condiciones, probablemente no sea la opción adecuada para ti, aunque destaque por su número de plazas o su sueldo.

 

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Antes de decidir, consulta las bases oficiales, revisa un examen anterior y comprueba los posibles destinos. Cuando hayas elegido, centra la preparación en un único objetivo y evita cambiar de oposición cada vez que aparezca una nueva convocatoria.

En MAD puedes encontrar temarios, cursos, test y recursos específicos para conocer cada proceso y comenzar la preparación con un objetivo definido.

José Manuel Gil - Especialista SEO experto en oposiciones

Licenciado en Periodismo, especializado en el ámbito de las oposiciones públicas y en estrategias de posicionamiento SEO orientadas a la formación. Con experiencia en la creación de contenidos informativos y en la optimización de recursos para opositores. Puedes saber más sobre mi trayectoria profesional en mi perfil de LinkedIn.