Si estás preparando las oposiciones a la Policía Nacional, sabes que las pruebas físicas no son un trámite menor. El circuito de agilidad para Policía Nacional es una de las pruebas que más respeto impone, especialmente entre quienes no tienen una base deportiva previa. La razón es sencilla: combina velocidad, coordinación, equilibrio y capacidad de reacción en apenas unos segundos. Un pequeño error puede invalidar el intento, independientemente del esfuerzo realizado durante meses.
En este artículo encontrarás una guía completa y actualizada sobre el circuito de agilidad de las oposiciones de Policía, pensada para ayudarte a entender cómo es la prueba, qué tiempos se exigen, cómo se desarrolla el ejercicio el día del examen y, sobre todo, cómo entrenarlo con criterio. El objetivo es claro: que llegues al día de la prueba con seguridad y confianza.
¿En qué consiste el Circuito de agilidad de la Policía Nacional?
El circuito de agilidad de la Policía Nacional es una prueba física diseñada para evaluar capacidades que van mucho más allá de la velocidad pura. Su objetivo principal es comprobar si el aspirante es capaz de moverse con rapidez, coordinación y control corporal en un entorno con obstáculos, algo directamente relacionado con el trabajo policial real.
A través de este circuito se valoran la agilidad, la coordinación neuromuscular, la capacidad de reacción, el equilibrio y la toma de decisiones en movimiento. La lógica de la prueba no es “ver quién corre más”, sino identificar aquellos opositores capaces de desplazarse con precisión bajo presión, adaptándose a cambios de dirección y manteniendo el control del cuerpo en todo momento. Por eso, una ejecución limpia y técnica suele ser más determinante que una carrera descontrolada.
En las oposiciones a la Policía Nacional, las pruebas físicas se califican de forma conjunta. Cada uno de los tres ejercicios (resistencia, dominadas y circuito) se puntúa de 0 a 10 puntos y, para superar esta fase, es necesario alcanzar un mínimo de 15 puntos en total, con una condición clave: no se puede obtener un 0 en ninguna de las pruebas. Sacar un 0 en el circuito de agilidad, aunque el resto de marcas sean buenas, supone la eliminación inmediata del proceso.
Esto refuerza la importancia de preparar el circuito con seriedad, no solo para “cumplir”, sino para asegurar una puntuación que permita compensar posibles resultados más ajustados en otras pruebas físicas.
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¿Cómo es el circuito de agilidad? Recorrido, tiempos e intentos
El circuito de agilidad se realiza siguiendo un recorrido obligatorio, con un orden de obstáculos que no puede alterarse. El opositor debe completarlo desde la señal de salida hasta cruzar la línea de meta, sin detenerse ni repetir tramos, en un tiempo determinado.
El número de intentos permitidos es de 2 intentos en caso de fallo en el primero de ellos, no obstante se establece expresamente en las bases oficiales de cada convocatoria, por lo que debe consultarse siempre la normativa publicada por el organismo convocante.
El circuito está compuesto por varios elementos, colocados en un orden concreto, que el aspirante debe completar lo más rápido posible, y sin cometer errores técnicos.
De forma general, como se puede ver en la imagen anterior, el recorrido incluye:
- Un primer desplazamiento en línea recta.
- Un salto o paso de valla.
- Un zigzag entre picas o postes.
- Un giro alrededor de un cono.
Tiempos exigidos para superar la prueba
Además de completar correctamente el recorrido, es imprescindible hacerlo dentro de los tiempos establecidos para cada aspirante, y se miden con cronómetro desde la señal de inicio hasta que el opositor cruza la línea de meta.
Los tiempos exigidos se establecen en función de los criterios recogidos en las bases oficiales de la convocatoria, y deben consultarse siempre en la normativa publicada en el BOE.
Los tiempos de referencia del circuito de agilidad de Policía Nacional son los siguientes para hombres y para mujeres:
Un aspecto clave es que solo se contabiliza el intento si el recorrido se realiza de forma correcta. Derribar un obstáculo, saltarse una parte del circuito o no respetar el orden invalida la prueba, y en este caso suele haber un segundo intento.
Por eso, más allá de correr rápido, es fundamental interiorizar el recorrido y automatizar los movimientos.
Tiempos, baremos y estrategia para no caer por décimas
Los tiempos del circuito de agilidad de la Policía Nacional son ajustados, y muchos opositores quedan fuera por apenas unas décimas. Esto convierte la estrategia en un elemento clave de la prueba.
Una de las claves para no caer por tiempo es regular la velocidad. Salir demasiado fuerte suele provocar errores en los giros o en los obstáculos, mientras que una ejecución fluida y controlada permite mantener una velocidad constante sin penalizaciones. La experiencia demuestra que quienes entrenan el circuito priorizando la técnica suelen obtener mejores resultados que quienes solo buscan correr más rápido.
También es fundamental entrenar con cronómetro y conocer tu margen real de seguridad respecto al tiempo mínimo exigido. Llegar al día del examen “justo” de tiempo aumenta el riesgo de cometer errores por nervios.
Cómo entrenar el circuito de agilidad de la Policía Nacional
El entrenamiento del circuito de agilidad Policía Nacional debe ser específico. No basta con correr o ir al gimnasio: hay que reproducir los movimientos reales de la prueba.
Es recomendable trabajar:
- La técnica de carrera corta y explosiva.
- Los cambios de dirección rápidos.
- La coordinación de pies y brazos.
- La anticipación visual del recorrido.
Entrenar dos o tres veces por semana el circuito, combinado con trabajo de fuerza y movilidad, suele ser suficiente para progresar sin sobrecargar el cuerpo.
Consejos prácticos para mejorar tu tiempo en el circuito de agilidad
Una vez dominada la técnica, existen pequeños ajustes que pueden ayudarte a mejorar tus marcas:
- Aprender a regular la velocidad. Ir al máximo desde el inicio suele provocar errores.
- Trabajar los giros, que es donde más tiempo se pierde.
- Ensayar el circuito siempre en el mismo orden.
- Cuidar el descanso: llegar fatigado al entrenamiento reduce la calidad del trabajo.
Recuerda que el objetivo no es batir récords, sino superar el circuito de agilidad con seguridad.
Calzado y adherencia: normativa y recomendaciones prácticas
La normativa no suele imponer un modelo concreto de calzado, pero sí exige que sea deportivo y adecuado para la prueba. No se permiten zapatillas con elementos que puedan dañar la pista, ni calzado que aporte ventajas artificiales.
Desde el punto de vista de los preparadores físicos, la recomendación es clara: zapatillas ligeras, con buena adherencia en superficies lisas, flexibles y bien ajustadas al pie. Un exceso de amortiguación puede restar estabilidad en los giros, mientras que una suela demasiado dura aumenta el riesgo de resbalón.
Es importante entrenar siempre con el mismo tipo de calzado que se utilizará el día del examen, para evitar sensaciones distintas que puedan afectar al rendimiento.
El día de la prueba: logística, normas y aspectos clave
El día del examen conviene llegar con tiempo suficiente, llevar el certificado médico en vigor, el DNI y el material deportivo preparado con antelación. Cualquier descuido logístico puede generar nervios innecesarios antes de la prueba.
Es fundamental atender a las indicaciones del tribunal, respetar las normas y evitar distracciones. Mantener la calma, confiar en el entrenamiento previo y centrarse en la ejecución son tus mejores herramientas para afrontar el circuito de agilidad con garantías.
El desarrollo habitual de la prueba es el siguiente: El aspirante se coloca en la posición de salida indicada por el tribunal. Tras la señal, inicia el recorrido y debe completar el circuito de una sola vez, sin detenerse ni corregir errores sobre la marcha.
Intentos nulos, errores más frecuentes, y cómo prevenirlos
Los intentos nulos son uno de los grandes enemigos del opositor. Entre los más habituales destacan tocar o derribar obstáculos, realizar un giro incorrecto, saltarse una parte del recorrido o no respetar el orden del circuito.
Muchos de estos fallos no se deben a falta de forma física, sino a desconocimiento del recorrido o exceso de velocidad. Para prevenirlos, es imprescindible entrenar el circuito de forma repetida, siempre con el mismo orden y cuidando cada gesto técnico.
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El circuito de agilidad de la Policía Nacional no es una prueba imposible, pero sí exige respeto y preparación. Conocer las medidas, entrenar con los tiempos reales y trabajar la técnica con constancia marca la diferencia entre llegar con dudas o hacerlo con confianza.
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